DEAN y la nueva inversión en semiconductores


El 13 de septiembre, altos funcionarios del gobierno de México y Estados Unidos se reunieron en la Ciudad de México con motivo de la segunda reunión anual del Diálogo Económico de Alto Nivel (DEAN) con el fin de profundizar en la cooperación y el compromiso con el crecimiento económico regional, particularmente en el contexto de recuperación postpandemia y bajo un escenario inflacionario bastante complejo.


Entre las muchas áreas de cooperación que se abordaron en este encuentro, una de las más importantes fue la del Grupo de Trabajo de Cadenas de Valor, en donde ambos países acordaron aprovechar las áreas de oportunidad en cuanto a semiconductores.


En el contexto de la reunión, el gobierno de los Estados Unidos invitó a México a formar parte del nuevo paquete de inversiones que su Congreso acaba de anunciar en materia de semiconductores y electromovilidad.


El pasado 9 de agosto, Biden firmó una ley para impulsar el desarrollo y la producción de semiconductores en Estados Unidos mediante subvenciones, investigación y desarrollo por unos 52,000 millones de dólares (mdd), ante el temor de que China se convierta en la potencia dominante de este sector.

A la vez, el Congreso de la Unión Americana también aprobó la Ley de Reducción de la Inflación, que incluye 400 millones de dólares, que es la inversión más grande que ha hecho ese país en la lucha en contra del cambio climático, para lograr una tecnología verde, vehículos eléctricos e incentivos para aquellos autos que se ensamblan en América del Norte.


La demanda mundial de semiconductores se disparó durante la pandemia y provocó una escasez mundial que afectó duramente a Estados Unidos, y se agravó con la clausura de fábricas chinas por el Covid-19.


Estas leyes junto con la colaboración con México tratan de impulsar la producción de chips o semiconductores es un intento de corregir una vulnerabilidad estadounidense: 80% de la producción de chips en el mundo ocurre en Asia, principalmente en Taiwán y Corea del Sur.


La Chips and Science Act quiere que los semiconductores se produzcan en América del Norte y eso abre una puerta para México. Establece un fondo de 52,700 millones de dólares para el desarrollo de capacidades manufactureras; investigación y desarrollo y capital humano. A esto se le suman 11,000 millones de dólares para investigación avanzada y 2,000 millones más para el desarrollo de semiconductores con aplicaciones militares.

Durante 2021 y 2022, en México se han dejado de fabricar 766 mil vehículos por la crisis de semiconductores derivada de la pandemia, por lo que la cofabricación de estos insumos electrónicos con su vecino del norte es crucial para el fortalecimiento y estabilidad de su economía nacional.


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