Estados Unidos no extenderá el T-MEC y abre un periodo de revisiones anuales que mantiene en suspenso a México y Canadá
- 3 jul
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Estados Unidos decidió no extender de manera inmediata la vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por un nuevo periodo de 16 años y, en su lugar, activó el mecanismo de revisiones anuales previsto en el propio acuerdo, una decisión que abre una nueva etapa de negociaciones y prolonga la incertidumbre para las empresas que producen, comercian e invierten en América del Norte.
Al concluir la primera revisión conjunta del tratado, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) informó que Washington no respaldará la renovación automática del acuerdo en su versión vigente y continuará negociando con México y Canadá para corregir lo que considera deficiencias del tratado, además de abordar los déficits comerciales que mantiene con ambos países.
La decisión no implica la cancelación del T-MEC, sino la aplicación del mecanismo establecido en el propio tratado. De acuerdo con sus disposiciones, seis años después de su entrada en vigor, los tres socios deben manifestar si desean extender su vigencia por otros 16 años. Cuando alguno de los gobiernos no respalda esa renovación, el acuerdo permanece en vigor, pero entra en un esquema de revisiones anuales hasta su fecha de expiración prevista para 2036, salvo que antes los tres países alcancen un consenso para renovarlo o alguno decida retirarse conforme a las reglas del tratado.
En un comunicado, la USTR informó que representantes de Estados Unidos, México y Canadá sostuvieron el pasado 1 de julio una reunión virtual para evaluar el funcionamiento del acuerdo comercial. Al término del encuentro, Washington notificó formalmente que no apoyará la renovación automática del tratado y que mantendrá abiertas las conversaciones con sus socios para resolver los temas pendientes.
La autoridad comercial estadounidense subrayó que el T-MEC seguirá plenamente vigente mientras continúen las negociaciones o hasta que, en su caso, concluya el periodo de vigencia establecido por el acuerdo. Asimismo, confirmó que la siguiente etapa del proceso ya tiene fecha, pues la tercera ronda bilateral de negociaciones entre Estados Unidos y México se llevará a cabo durante la semana del 20 de julio como parte de la revisión del tratado.
Con esta determinación, comienza formalmente una nueva fase para el principal acuerdo comercial de América del Norte. En lugar de una extensión automática, el futuro del T-MEC dependerá ahora de la capacidad de los tres gobiernos para alcanzar consensos sobre disciplinas consideradas estratégicas, entre ellas las reglas de origen, la industria automotriz, la seguridad económica, el fortalecimiento del comercio regional y la competitividad de las cadenas de suministro.
La decisión de Washington introduce un elemento adicional de incertidumbre para el sector productivo de los tres países, ya que las empresas deberán operar bajo un escenario de negociaciones periódicas que podrían extenderse durante la próxima década. Al mismo tiempo, el proceso abre la puerta a una eventual modernización del acuerdo, aunque también incrementa la presión sobre México y Canadá para atender las demandas planteadas por Estados Unidos en materia comercial y económica.
De esta manera, el T-MEC entra en una etapa decisiva en la que su continuidad más allá de 2036 dependerá no de una renovación automática, sino del resultado de un complejo proceso de negociación que definirá el rumbo de la integración económica de América del Norte durante los próximos años.
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