La crisis de Taiwán y su impacto en México

El conflicto entre China, Taiwán y Estados Unidos puede parecernos lejano y de poco impacto para la economía mexicana; sin embargo, las caracterices de nuestra industria nacional la hace altamente sensible a los acontecimientos que se puedan desarrollar en aquellas lejanas tierras orientales.


Desde que el gobierno nacionalista de Chiang Kai-shek se refugiara en la isla de Formosa (actualmente Taiwán) después de que el Partido Comunista de Mao Zedong ganara la guerra civil china en 1949, el pequeño territorio ha sido muy consciente de su vulnerabilidad frente a la gigantesca China continental y su despertar económico. Como resultado, la pequeña isla ha desarrollado estrategias de interdependencia entre potencias para que en una hipotética invasión a su territorio comprometa los interesases de estas, asegurando así su supervivencia. En concreto, el nombre de esta estrategia es “el escudo de silicio”.

La manufactura moderna es altamente dependiente de los microchips y los semiconductores. Cada vez más y más productos utilizan alguno de estos elementos. Desde la fabricación de aviones de combate hasta paneles solares, pasando por videojuegos, teléfonos inteligentes, electrodomésticos, instrumentos médicos, automóviles, etc.

Taiwán es el principal productor de semiconductores a nivel mundial con una cuota de mercado que llega al 63%. TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company) es el mayor fabricante de chips generando un aproximado de 54% de la producción mundial por delante del 17% de la surcoreana Samsung y del 7% de la también taiwanesa UMC.


TSMC es el gran proveedor de chips de grandes tecnológicas estadounidenses como Alphabet-A, Apple, Qualcomm, NVIDIA o AMD.  En una entrevista para CNN, Mark Liu, presidente de TSMC, alertó del impacto que tendría para la industria tecnológica un conflicto entre China y Taiwán. "La guerra no tiene ningún ganador. Todo el mundo pierde y los taiwaneses se han ganado su sistema democrático en Taiwán y quieren poder elegir su forma de vida. Si China invade Taiwán, las fábricas de chips no podrán operar", apuntó.


México es un gran país manufacturero y exportador, principalmente en el sector automotriz, debido al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Las anteriores crisis de semiconductores han demostrado que durante la escasez de estos componentes los trabajadores automotrices han sido duramente afectados puesto que las compañías se ven obligadas a recortar la producción, reducir turnos y horas de trabajo e incluso a eliminar empleos por la disrupción en la cadena de suministro.


Si bien es muy probable que no se desate un conflicto bélico entre China y Taiwán, la República Popular de China puede adoptar estrategia que cerquen a la isla, aislando así la exportación de su principal producto estratégico, lo que produciría, tal vez no de la misma magnitud que en los primeros años de la pandemia, una carestía internacional de semiconductores.


Los estragos por la crisis de semiconductores causada por la pandemia pasaron una gran factura a la economía mexicana. Según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), durante el 2020, la producción de automóviles cayó un 20% y perdió 16,000 puestos de trabajo relacionados con el rubro en comparación con el 2019 mientras que, en 2021, la producción se contrajo 5%. Tan solo en ese año las armadoras perdieron 210,000 millones de dólares.


Nuestro país tiene muy poca influencia dentro de este conflicto entre potencias; sin embargo, existen planes para convertirlo en una potencia productora de microchips y semiconductores debido a la cercanía con los Estados Unidos y la relación comercial que mantenemos con toda América del Norte.

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